Ahora que lei esa frase [¨Un brillante truco de apariencias¨], me di cuenta que eso es quimera.
En fin, este post no es sobre eso. Sino sobre el despecho.
Hoy, tarde de domingo, junto a mi compañera de andanzas desde que tengo uso de razón, alejándonos del calor que gobierna en la calle, nos pusimos a pensar. Qué feo es el despecho! Y de ahí, me quedé meditando. La causa más triste por la que se puede estar con alguien es por despecho. Uno puede acceder a tener un encuentro amoroso ya sea por lástima al otro, por diversión, para pasar el rato, para probar, o por el simple (y no sencillo) hecho de quererlo; pero, también, puede hacerlo por despecho.
Terminar en brazo de quién sabe quién sólo por no poder tener al que se desea, eso es feo. No voy a poner adjetivos más sofisticados, con feo basta. Porque es así, es feo. Pero, eso no evita que lo hagamos. Y la pregunta es, ¿Por qué lo hacemos?. ¿Porque tenemos problemitas?, ¿Porque estamos necesitados?, ¿Porque no sabemos dónde estamos parados?, ¿Porque creemos que el goce con falta de amor nos puede llenar el vacío?, ¿Porque…?, ¿Porque…?. Sinceramente, no lo sé.
Pienso en ocasiones y veo que muchas veces la persona a ser ¨utilizada¨ para llenar esa falta de no sé qué que llevamos adentro muchas veces y satisfacernos, puede resultar ser mucho más conveniente que esa a la que se quiere en verdad. ¿Es que acaso nuestra mentalidad es tan corta como para no poder elegir al candidato más beneficioso? Al parecer, sí lo es. Porque casualmente, misteriosamente, cada vez que se presenta un individuo con mucho potencial y dispuesto a darnos lo que necesitamos, elegimos al que le está por debajo de los estándares; al que pretendemos que nos lea la mente y esté dispuesto a darnos eso que queremos (que en mi opinión, nunca lo sabemos), pero que tenemos la certeza, en el fondo (y aunque nunca vayamos a admitirlo), que no es capaz de hacerlo como sí lo haría ese al que no estamos dispuestos a darle bola.
Con ese ¨no estamos dispuestos a darle bola¨ caigo en la cuenta de que nunca vamos a estar seguros de que se cumpla. Porque puede ser que no tengamos todas las intenciones puestas en acercarnos a ese ser no (tan) deseado, pero quién sabe, quizás el maldito despecho llame a nuestra puerta y caigamos en esa red nuevamente.
Sin más, me despido.
En fin, este post no es sobre eso. Sino sobre el despecho.
Hoy, tarde de domingo, junto a mi compañera de andanzas desde que tengo uso de razón, alejándonos del calor que gobierna en la calle, nos pusimos a pensar. Qué feo es el despecho! Y de ahí, me quedé meditando. La causa más triste por la que se puede estar con alguien es por despecho. Uno puede acceder a tener un encuentro amoroso ya sea por lástima al otro, por diversión, para pasar el rato, para probar, o por el simple (y no sencillo) hecho de quererlo; pero, también, puede hacerlo por despecho.
Terminar en brazo de quién sabe quién sólo por no poder tener al que se desea, eso es feo. No voy a poner adjetivos más sofisticados, con feo basta. Porque es así, es feo. Pero, eso no evita que lo hagamos. Y la pregunta es, ¿Por qué lo hacemos?. ¿Porque tenemos problemitas?, ¿Porque estamos necesitados?, ¿Porque no sabemos dónde estamos parados?, ¿Porque creemos que el goce con falta de amor nos puede llenar el vacío?, ¿Porque…?, ¿Porque…?. Sinceramente, no lo sé.
Pienso en ocasiones y veo que muchas veces la persona a ser ¨utilizada¨ para llenar esa falta de no sé qué que llevamos adentro muchas veces y satisfacernos, puede resultar ser mucho más conveniente que esa a la que se quiere en verdad. ¿Es que acaso nuestra mentalidad es tan corta como para no poder elegir al candidato más beneficioso? Al parecer, sí lo es. Porque casualmente, misteriosamente, cada vez que se presenta un individuo con mucho potencial y dispuesto a darnos lo que necesitamos, elegimos al que le está por debajo de los estándares; al que pretendemos que nos lea la mente y esté dispuesto a darnos eso que queremos (que en mi opinión, nunca lo sabemos), pero que tenemos la certeza, en el fondo (y aunque nunca vayamos a admitirlo), que no es capaz de hacerlo como sí lo haría ese al que no estamos dispuestos a darle bola.
Con ese ¨no estamos dispuestos a darle bola¨ caigo en la cuenta de que nunca vamos a estar seguros de que se cumpla. Porque puede ser que no tengamos todas las intenciones puestas en acercarnos a ese ser no (tan) deseado, pero quién sabe, quizás el maldito despecho llame a nuestra puerta y caigamos en esa red nuevamente.
Sin más, me despido.
Agu. [¨B¨]
3 comentarios:
y yo que sin embargo creo que no hay que entrar en las causas, el candidato que alivie el despecho puede ser superfeliz esa noche contigo, y esa noche tú sufrir un poco menos el desamor del otro, y si es así y ambos ese día estáis bien, ¿para qué darle más vueltas? ¿para qué exigir amor? ¿para hacerlo todo más difícil? yo creo que el amor verdadero es el que regala felicidad sin pedir requisitos, aunque sea un rato, a eso le llamo yo amor, no al enamoramiento
:)
amor
Buen tema para un blog. Primero no comparto lo que puso el tipo del comentario anterior. lo respeto pero no comparto. El despecho lo creo reaccion del subconciente, alguien que verdaderamente ama o amo no creo que entre en el juego del despecho. Creo muchisimo en la felicidad y en la felicidad por arriba de todo, si uno quiere a alguien, lo quiere bien, y si las cosas no salen como uno espera, por lo menos tiene la certeza de que en algun momento fue feliz, porque arruinarlo con el despecho?, mas sabiendo que uno no es feliz. Creo que mas que vivir del pasado, uno vive de los buenos recuerdos( o por lo menos trata)... que se yo, todo a mi humilde entender...
Besos
Me pareció muy interesante el articulo que has escrito sobre el despecho, ya que dicen que no hay cosa peor que una mujer despechada y creo que para escribir un articulo sobre el despecho si que hay que ser despechada... Pero no creas que solo le pasa a las mujeres, tambien los hombres somos despechados y despachados, es mas me considero un autentico despechado. Saludos.
Mauro Martinez.
http://blogs.hoycinema.com/lomejordelopeor
mauromartinez@live.com.mx
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